Blog · Chef Juan Bernardini

Cómo hacer masa madre desde cero, paso a paso

Por Juan Bernardini · chef privado, 30 años de cocina

Armar una masa madre no lleva ingredientes raros ni levadura comprada: es harina, agua y entre 7 y 10 días de paciencia. Así es como la levanto en mi cocina, con las señales que tenés que mirar en cada día para saber si va bien — o si algo hay que corregir.

Consultá por WhatsApp

Lo que hace falta (y lo que no)

Para arrancar una masa madre no hace falta nada raro: harina, agua, un frasco de vidrio grande (con espacio de sobra, porque va a crecer) y algo para taparlo sin cerrarlo del todo — un paño, una bolsa floja o la tapa apoyada sin ajustar. Nada más.

No hace falta levadura comercial, ni azúcar, ni yogur, ni ningún "acelerador" de los que circulan por ahí. La levadura ya está: vive en la harina y en el aire de tu cocina, y el trabajo de estos días es simplemente darle de comer hasta que se vuelva fuerte y activa. Yo arranco con harina integral los primeros días — tiene más levaduras salvajes y bacterias que la harina blanca refinada, así que la masa arranca más rápido — y después la voy pasando a una mezcla con harina blanca (0000) para el mantenimiento de todos los días.

Día a día: cómo armar la masa madre desde cero

Día 1. Mezclá 100 g de harina integral con 100 g de agua a temperatura ambiente (nunca hirviendo ni helada) directamente en el frasco. Tapá flojo y dejá a temperatura ambiente, lejos de corrientes de aire frío.

Día 2. Puede que no pase nada visible todavía, y está bien. No hace falta agregar ni sacar nada este día: es normal que a esta altura la mezcla siga viéndose igual.

Días 3-4. Acá suelen aparecer las primeras burbujas y un olor ácido, parecido a la fruta muy madura. Es la señal de que arrancó la fermentación. A partir de este día empezás la rutina: descartá la mitad de la mezcla (se puede tirar o guardar para otra receta) y "alimentá" lo que queda con 100 g de harina y 100 g de agua nuevos. Repetís esto una vez por día.

Días 5-7. La actividad se vuelve más pareja: burbujas en toda la superficie, la masa sube después de cada alimentación y baja unas horas después. El olor se afirma, más parecido al de un yogur o una cerveza que a fruta podrida — si en algún momento huele a acetona o quitaesmalte, no te asustes, es que tiene hambre; alimentala antes y va a corregirse sola.

Días 8-10. Es el tramo en el que la masa madre suele quedar lista: duplica su volumen entre 4 y 8 horas después de alimentada (más cerca de 4 en verano, de 8 en una cocina fría), tiene burbujas parejas en toda la masa y un olor agradable y ácido. Algunas tardan un poco menos, otras un par de días más — depende de la harina, de la temperatura de tu cocina y hasta de la época del año. En invierno, con la cocina más fría, todo el proceso se estira unos días más.

Cómo saber si ya está lista

Hay tres señales que miro siempre, y con que se cumplan las tres alcanza:

  • Duplica el volumen en un plazo predecible después de cada alimentación (entre 4 y 8 horas, según la temperatura).
  • Flota en agua. Es la prueba clásica: una cucharadita de masa madre en un vaso con agua a temperatura ambiente. Si flota, tiene suficiente gas como para levantar un pan. Si se hunde, todavía necesita más días de alimentación.
  • Huele bien — ácido, tipo yogur o cerveza, nunca a acetona ni a nada desagradable.

Una vez que pasa esas tres pruebas, ya está lista para hacer pan. Ese es justo el punto en el que arranca la receta de pan de masa madre — con la masa madre ya activa, el resto es amasado, fermentación y horno.

Mantenerla viva: la mascota de la cocina

Una vez activa, la masa madre se mantiene como una mascota más de la cocina: necesita comer con regularidad o se debilita. La rutina cambia según dónde la guardes:

  • A temperatura ambiente: alimentala una vez por día, siempre con la misma proporción (una parte de masa madre, una de harina, una de agua, en peso). Es la rutina ideal si horneás seguido.
  • En la heladera: el frío frena la fermentación, así que alcanza con alimentarla una vez por semana. Sacala, descartá la mitad, alimentala, dejala una hora afuera hasta que arranque burbujas, y volvé a guardarla.

No hay una masa madre "vieja" que sea mejor que una nueva por el simple paso del tiempo — lo que la hace buena es que esté bien alimentada y activa cuando la vas a usar. Lo que sí cambia con los años es el carácter: cada masa madre termina con su propio perfil de sabor, según la harina, el agua y hasta la cocina donde vive.

Problemas comunes al empezar

Un líquido gris o transparente arriba. Se llama "hooch" y es normal — quiere decir que la masa madre tiene hambre. Podés revolverlo adentro (le da un sabor más ácido) o descartarlo antes de alimentar. Cualquiera de las dos está bien; solo indica que conviene alimentarla con más frecuencia.

No hace burbujas después de varios días. Puede ser la harina (probá sumar un poco de integral o de centeno, tienen más levaduras naturales), el agua (si es muy clorada, dejala reposar unas horas antes de usarla, o filtrala) o la temperatura (un ambiente muy frío frena todo — buscale un rincón más templado de la cocina).

Huele mal, no a ácido sino a podrido, o aparece moho. Ahí sí hay que empezar de nuevo. Es poco común si la alimentás con la frecuencia que corresponde, pero pasa — sobre todo los primeros días, cuando todavía no hay suficiente acidez como para que la masa se defienda sola de otros microorganismos.

Si la abandonaste unas semanas

Pasa, y casi siempre se recupera. Sacala de la heladera, descartá la mayor parte (dejá apenas una o dos cucharadas), y retomá la rutina de alimentación diaria como si fuera el día 3 del proceso. En dos o tres días suele volver a la actividad de siempre. Solo si aparece moho de color (rosado, naranja o verde, no el gris del hooch) hay que tirarla entera y arrancar de cero — ahí no hay vuelta atrás.

Si todavía no tenés del todo claro qué es la masa madre y por qué cambia tanto el sabor y la textura del pan, lo charlo con más detalle en qué es el pan de masa madre.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en estar lista una masa madre desde cero?

Entre 7 y 10 días con alimentación diaria, aunque puede estirarse un poco más en invierno o con cocinas frías. La señal de que está lista no es la fecha, son las tres pruebas: duplica el volumen, flota en agua y huele bien.

¿Qué harina conviene usar para empezar?

Integral (de trigo o centeno) los primeros días, porque tiene más levaduras y bacterias naturales y arranca más rápido. Después se puede pasar a una mezcla con harina blanca para el mantenimiento diario.

¿Hay que tirar la masa madre que se descarta cada día?

No hace falta. Se puede guardar en la heladera y usar en panqueques, tortillas o cualquier masa que no necesite que leve mucho — no tiene la fuerza de la masa madre activa, pero suma sabor.

¿Se puede guardar en la heladera o hay que alimentarla todos los días?

Las dos formas funcionan. A temperatura ambiente necesita alimentación diaria; en la heladera, alcanza con una vez por semana. Elegís según con qué frecuencia horneás.

Si preferís que el pan ya venga listo

Levantar y mantener una masa madre pide constancia, no técnica — pero no todos tienen ganas de sumar una mascota más a la rutina de la cocina. En cada cena que armo como chef a domicilio, el pan de masa madre ya llega hecho, con la misma que mantengo yo en mi cocina todos los días.

Conocé el servicio de chef a domicilio

Consultá por WhatsApp